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Corrupta

  Recibí la madrugada  así, entre aguas corrompidas. Aferrándome  a la negación que vive  en mí. Aceptándome como enemiga. Recibí la madrugada  como mi madre  me trajo al mundo: desnuda, sangrante, desconcertada. Supurando verso y dolor. Pagándole  a la luna mi fianza. Y después de abrir la puerta  para que entrasen los monstruos a bailar  con mis fantasmas  me puse una mano en el pecho  tratando de encontrar  el latido que asesinase  al alma. Y la voz sin eco  pervertida  tras tanta batalla  me aseguró que  morí un poco  ayer para resucitar mañana. Y recibí la madrugada así. Terriblemente sola. Malditamente acompañada.

Éxodo

Aún nos queda. Puede parecer que no, que el hielo ha superado la espera, que con uno y uno ya no salen las cuentas, sin embargo yo sé, maldito, que aún nos queda. La flor que resiste  el abandono de la primavera. Nos queda rabia, la suficiente para seguir remando en galeras. Un poco de amor propio, del que se regala caro en las noches de verbena. Nos quedan pasados vergonzosos, presentes herrumbrosos, nos queda pena  recubierta  del hollín que suelta  la chimenea. Aún nos queda  sexo pendiente, del de las risas  cubriendo  la conciencia, nos queda barniz para camuflar heridas y heridas de corta y pega. Pensaste que era el final  pero a veces el final  también quiere darse  la vuelta. Aún nos queda el eco de mis zapatos. Aplastando  los guijarros  de tu inestable  carretera.

Estudios reglados

Aprendí que se trataba  de eso: de follar y también fallar, de silenciar  el miedo y gritar  el deseo, de mirar atrás pero tropezar  de nuevo. Asumí que  las lunas llenas  son noches para llorar, que reinicio  bajo la tormenta, asumí que a veces  me quedo y otras huyo solo con la  ropa puesta, o desnuda, cargando mis  demonios en la maleta. Aprendí que soy  viuda cuando me quitas el mar, la mar. Que apenas me queda  conciencia. Asumí el resquicio  de la soledad. Plantarle cara  a los espectros. Aprendí a ser cuervo de ida y vuelta. Deidad. Truco salido de algún  sombrero. Impávida impunidad. Aprendí a dejarte pasar primero. Aprendí a volar. Ser la nube  en el aguacero. Beber para no olvidar.