Corrupta

 Recibí la madrugada 

así,

entre aguas corrompidas.

Aferrándome 

a la negación que vive 

en mí.

Aceptándome como enemiga.

Recibí la madrugada 

como mi madre 

me trajo al mundo:

desnuda,

sangrante,

desconcertada.

Supurando verso y dolor.

Pagándole 

a la luna mi fianza.

Y después de abrir

la puerta 

para que entrasen los

monstruos a bailar 

con mis fantasmas 

me puse una mano

en el pecho 

tratando de encontrar 

el latido que asesinase 

al alma.

Y la voz sin eco 

pervertida 

tras tanta batalla 

me aseguró que 

morí un poco 

ayer para resucitar mañana.

Y recibí la

madrugada así.

Terriblemente sola.

Malditamente acompañada.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Éxodo

Estudios reglados